A carda, a cuarza, o bicho e a moura son cuatro cápsulas aislantes hechas de mimbre y lana. Suben y bajan por un sistema de poleas gracias a una piedra de cuarzo que funciona como contrapeso.

En su interior se escuchan paisajes sonoros de la cueva del Pico Sacro, una sima que atraviesa las profundidades del monte de cuarzo y que tiene la peculiaridad de ser capaz de contener en su interior todo el sonido de alrededor. Las ondas entran por las bocas norte y este y se retuercen dentro de la cueva, suspendidas, generando un eco del exterior. Cualquier sonido de fuera (aviones, pájaros, cortadoras de césped, explosiones de la mina de cuarzo de Serrabal…) queda atrapado en la sima, realimentándose y provocando todo tipo de deformaciones acústicas, como si la cueva fuese la memoria sonora de la parroquia. Si las voces del entorno pueden quedar rebotando en sus paredes, ¿hasta cuando lo hacen? ¿Cuáles se guardan? ¿Cambian dependiendo del momento? ¿Qué nos pueden enseñar de cómo se organizan?

Las grabaciones de estas memorias sonoras fueron realizadas a lo largo del 2025, en todas las estaciones del año. Para escucharlas: https://xscxxtxr.org/especial/o-pico-sacro/.

A carda, a cuarza, o bicho e a moura

Mimbre, lana, cuerda, piedra de cuarzo, poleas, altavoz, amplificador, reproductor audio

Lana: Luís Villares, Araceli Pillado, Eloi Villada
Mimbre: Alba F. Castro
Fotografías: Denís Estévez

Comisariado: Mónica Alonso
26 febrero - 6 septiembre 2026
Museo Centro Gaiás